El término de selva es bastante impreciso pues engloba multitud de formaciones vegetales, cuya principal característica común es la climatología calurosa, ya que en otros aspectos, como por ejemplo la regularidad y la cantidad de las precipitaciones, se dan notables variaciones entre unos y otros tipos. Las temperaturas elevadas son un rasgo común a todas ellas al encontrarse situadas en latitudes bajas y sobre la linea ecuatorial, pero al coincidir aquí regímenes generales de la circulación de la atmósfera muy diversos, el agua disponible es lo que permite diferenciar unas de otras.
 
 
La importancia de las selvas presenta facetas muy diversas, Desde el punto de vista del ecólogo constituyen un tipo de ecosistema que estuvo ampliamente representado en el pasado geológico de nuestro planeta, cuando durante cientos de millones de años, fue la formación vegetal dominante e incluso, a veces única sobre la superficie de los continentes. Las selvas dieron lugar a los actuales combustibles fósiles de forma sólida (carbón), líquida (petróleo) y gaseosa (gas natural). Aunque extensas todavía, han de considerarse por ese motivo como ejemplos relictos del pasado, residiendo precisamente ahí una de las principales razones de su fragilidad, el haber aparecido en condiciones ambientales que hoy ya no existen, por tanto, irrepetibles.
 
 
La enorme riqueza en especies, tanto vegetales como animales que forman parte de este bioma, es otro de los elementos que han de tenerse muy en cuenta a la hora de su conservación. Aunque muchas de las especies están muy reducidas, el conjunto de todas ellas es una reserva genética, esencial para la viabilidad y continuidad de la vida frente a los futuros cambios que tengan lugar en la Tierra. La evolución actúa ensayando la capacidad de supervivencia de las especies frente a las condiciones imperantes en el medio. Solo si existe un número suficiente de alternativas, la vida podrá continuar. Además, infinidad de plantas útiles para el hombre (comestibles, industriales o medicinales) proceden de este medio. Por último, no hemos de olvidar que buena parte del oxígeno producido procede de esta formación vegetal. ¿Qué tal?
 
 

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