Los ríos y las corrientes son siempre peligrosos desde sus cabeceras o fuentes, donde son rápidos, angostos y poco profundos, hasta las profundidades tranquilas de sus cuencas más bajas. Aún si el agua aparenta ser tranquila, de movimiento lento, poco profunda y segura, suponga siempre que hay algún peligro oculto. Ni en las aguas más claras podemos ver todo lo que hay debajo de la superficie. Las aguas de cabecera son más fáciles de cruzar que las aguas rápidas, pero tenga cuidado de atravesar aguas rápidas. Las aguas tranquilas son generalmente más profundas que las rápidas y pueden contener algas traicioneras, bancos de fangos y otros obstáculos ocultos muy peligrosos. No nade si existe otra opción más segura y siempre pregúntese si es realmente necesario cruzar.
 
 
AL CRUZAR
 
Sí está solo utilice un palo a modo de sonda, una vez en el agua, úselo como una tercera pierna. Coloque el bastón corriente arriba y apóyese en él al dar un paso lateral con respecto a la corriente, volviendo a pisar firmemente el lecho del río. Dé pasos cortos, arrastrando los pies para asegurar que la corriente no empuje su pierna hacia atrás y le haga caer. Lleve algún tipo de calzado para proteger sus pies y tener un mejor punto de apoyo. Esté preparado para afrontar un fondo lodoso, con vegetación o un cambio repentino en la profundidad del río. Observe el comportamiento de las olas y si hay algún signo de obstrucción bajo el agua, cruce muy despacio.
 
AL CRUZAR EN GRUPO
 
1. Trípode: Tres personas pueden formar una especie de trípode para cruzar un río. Deben entrelazar los brazos con fuerza e inclinarse hacia el centro doblando la cintura. La persona más fuerte debe situarse corriente arriba y debe dar el primer paso. Los demás deben sujetarle en caso de que caiga. Esta es una formación muy estable y efectiva en aguas rápidas y poco profundas.
 
2. Línea: La persona más fuerte se coloca corriente arriba y las restantes, dando estabilidad, sujetan a cualquiera que pueda caer. El líder debe decidir por donde cruzar y dar los primeros pasos. Los demás deben entrelazar sus brazos con los de él, colocando a la persona más débil y menos pesada en el centro. Hay que cruzar despacio y con cuidado, manteniendo el equilibrio paso a paso.

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