No debe confundirse el clima con las condiciones imperantes de un determinado momento en un lugar concreto. El clima es más un concepto estadístico que refleja las condiciones medias de la atmósfera que caracterizan una zona determinada del planeta. Estas características se obtienen tras un largo período de observación, que permite definir un valor medio, alrededor del cual pueden producirse variaciones más o menos grandes. Así, la lluvia ocasional es una breve circunstancia que tiene lugar cada muchos años en el desierto, por lo que no es un elemento definitivo del clima de esa región. Otro tanto puede decirse de la ocasional sequía que se produzca en una región habitualmente lluviosa.
 
 
Aún siendo un parámetro estadístico, los organismos vivos vivos se han adaptado a los valores medios que todos los elementos climáticos presentan, adecuando su fisiología, su bioquímica o su comportamiento a esas variaciones. La importancia que tiene el clima para los seres vivos radica en la capacidad de estos de asumir las desviaciones con respecto a esos valores medios y adecuar sus ciclos vitales para sacar el máximo provecho de las condiciones del medio.
 
 
Los principales elementos que se toman en consideración a la hora de clasificar los climas de nuestro planeta son la radiación solar, la temperatura, la humedad del aire, las precipitaciones, la evaporación, la presión y el viento, estando todos ellos relacionados íntimamente entre sí. Atendiendo a la distribución de los océanos y continentes, cabe distinguir el clima continental, propio del interior de los continentes, con grandes oscilaciones diarias y anuales en la temperatura y con la aparición estacional de las precipitaciones. Por contraposición, el clima marítimo está sometido a la influencia moderadora del mar (debido a la capacidad de retención térmica del agua, que se calienta y enfría lentamente, atenuando de este modo los cambios más extremos en la temperatura que se produce en el aire) por lo que las oscilaciones térmicas diarias o anuales, son mucho menores y las precipitaciones, que son abundantes, suelen distribuirse de modo bastante uniforme. Un clima marítimo especial es el mediterráneo, con una mayor estacionalidad que el anterior, lo que se traduce en una época calurosa y más o menos seca, y otra, templada y húmeda.
 
 

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