La función ecológica de las montañas es doble. Por un lado actúan como barreras geográficas que impiden la dispersión de muchas especies, delimitando regiones biogeográficas. Su situación y orientación, contribuyen decisivamente a la riqueza biológica de una región determinada.
 
 
Por otro lado, constituyen un ecosistema que presenta unas características climáticas en general diferentes a las del área geográfica en que se encuentra. La variación altitudinal que da carácter a sus biomas se corresponde con la distribución latitudinal observable a escala general en el planeta. Es decir, al ascender por las laderas de una montaña de altura suficiente nos vamos encontrando con paisajes similares a los que veríamos al viajar en dirección a los polos.
 
 
La causa de esta singularidad geográfica radica en las condiciones atmosféricas que se complementan, aunque no sean las mismas. Existen, por supuesto, características irrepetibles, como pueden ser la duración variable del día y la noche, que en la montaña será la misma del área geográfica a la que pertenece, o el régimen general de vientos que le afectan. Estas dos circunstancias reunidas hacen de las montañas de nuestro planeta, un ecosistema de gran valor.
 
 
Sin embargo, hay factores como la temperatura, la disminución de la cantidad de oxígeno y la mayor intensidad de la radiación solar que, con el elemento físico de la pendiente, crean unas condiciones restrictivas para infinidad de especies. Los organismos propios de la montaña han de hacer frente a unas condiciones de gran dureza, pero a diferencia de lo que sucede con otros medios extremos, como pueden ser los desiertos o las regiones polares, disponen, a una distancia relativamente corta, de un entorno más favorable, pues es suficiente descender a cotas más bajas para encontrarlo. Esto facilita la supervivencia en situaciones extremas.
 
 
La dificultad de su conquista hasta épocas recientes, ha tenido un efecto positivo sobre la vida biológica, al permitir que se convirtieran en santuarios donde encontraban refugio especies extinguidas en las áreas circundantes sometidas a la acción antropógena. Este papel de refugio lo han desempeñado también en situaciones climatológicas cambiantes.

2 comments

  • wilmer alexander torres silva

    coye de verdad me encanta subir el avila siempre me toca subirlo solo pss este tengo mucha resistencia de verdad siempre subo hasta lo mas alto y bajo por otro pico me gustaria subir con ustedes y conocer mas rutas y tener mas experiencias en algo tan maravilloso como lo es El Parque Nacional El avila me encantaa todoooo de verdad y bueno espero q me acepten

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    • Acampar Ávila

      Saludos.

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      ¡Abrazos!

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