Se trata del eje de relieve mayor del macizo El Ávila; por consiguiente, el más elevado y de alturas más sostenidas; aunque frecuentemente éstas se ven interrumpidas por bajas hondonadas alternando con altos en forma de picos y picachos. La llamada y conocida Silla de Caracas es un ejemplo de ello; con su pico Oriental y Occidental separados por la hondonada respectiva semejando en conjunto una silla de cabalgar.
 
 
La Fila Maestra se inicia al oeste en la cima de la vertiente derecha del abra de Tacagua y luego de alargarse por unos 87 km, termina al oriente coincidiendo con la finalización del parque. Tanto la Fila Maestra como las filas secundarias son por lo regular estrechas, formadas por rocas ígneas – metamórficas. En estos casos, los afloramientos rocosos usualmente están desprovistos de suelos y denudados de vegetación, aunque puede haber una cobertura herbácea, e incluso algunas veces también boscosa. Sin embargo, no raras veces las filas o cimas montañosas son más amplias, cubiertas con suelos gruesos y profundos mantos de alteritas (rocas muy meteorizadas).
En estos casos suele crecer vegetación boscosa o matorral de altura, dependiendo de la elevación y de la situación de abrigo a los vientos en que se encuentran las cimas, para favorecer o desfavorecer la presencia de una cubierta vegetal más o menos desarrollada.
 
 
Muchas de las filas montañosas sirven como espacios para vías, carreteras, caminos y senderos; o bien para la construcción de viviendas y algunos sembradíos. La Fila Maestra es en parte aguas o tiende a ser divisoria entre los frentes montañosos norte y sur del parque; es decir, sirve como división de aguas entre la red hidrográfica que drena al Mar Caribe y la que drena hacia el sur y desemboca en los ríos Guaire, Guarenas y Guatire principalmente.

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