La Tierra en que vivimos está poblada por miles de plantas de distintas clases, insectos, aves, peces, reptiles y otros animales, incluidos los dos mil millones de seres humanos. Cada especie tiene sus características propias: un mosquito no se parece mucho a un oso o un hombre. El moho azul que crece en un pan húmedo tampoco se parece a un roble o un encino. Sin embargo, todos estos seres tienen algo en común: TIENEN VIDA. Además, dependen de otros seres vivos para poder sobrevivir. Cada uno toma algo de otros seres vivos, así como de ciertas materias inorgánicas (materias que no tienen vida) y a su vez, ofrecen algo a los demás.
 
 
Todas las plantas toman minerales del suelo, muchos de estos minerales son producto de la descomposición de plantas y animales muertos. Pues, al morir los animales y las plantas le devuelven algo a la Tierra. Los árboles le ofrecen refugio a los pájaros y en compensación, estos se comen los insectos que podrían dañarles. En toda la naturaleza hay un constante Toma y Daca, aunque los animales lo hacen de manera deliberada, simplemente viven sin pensar porque toman de otros seres vivos, del suelo, del agua o de los rayos del Sol, lo que necesitan. Este Toma y Daca es una forma de vida que se desarrolla desde hace millones de años.
 
 
La pregunta es: ¿Qué le estamos dejando nosotros a la Tierra?

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